Síndrome de burnout: causas, síntomas y tratamientos

Bienestar, Salud  / 

El síndrome de burnout es un problema cada vez más común en los días de hoy en los que tenemos varios pedidos y expectativas tanto en el trabajo, como en casa y en nuestro día a día por la sociedad. Este síndrome se define como un agotamiento emocional, físico y mental resultado de altos niveles de estrés. Es normal que te sientas cansada o fatigada ante el estrés, pero si el problema se prolonga, podrás alcanzar el estado de burnout (literalmente quemada, en español), en el que el cuerpo deja de ser capaz de reaccionar y te sientes sin energía, motivación y pierdes la capacidad de enfrentar tanto los desafíos que se te imponen como las tareas más básicas del día a día.

El síndrome de burnout se manifiesta tanto en síntomas físicos como mentales, pudiendo conllevar enfermedades en ambas áreas ya que el cuerpo se siente totalmente agotado y está más débil.

Causas del síndrome de burnout

No existe una causa única para el síndrome de burnout. Este estado de agotamiento total es el resultado de una combinación de factores que dejan a la persona bajo una presión a la que no pueden hacer frente.

La sensación de falta de control sobre tu propia agenda, horario y sobre todo la carga de trabajo es una de las principales causas. Por ejemplo, es posible que tengas demasiadas funciones que exigen tu completa atención y energía, con plazos restrictos que tienes que cumplir sí o sí, y que necesites una ayuda y apoyo que no quieres pedir porque crees que eso es admitir que no eres suficientemente buena o capaz en tus funciones. Si a esto se suma el hecho de que no te gusta tu trabajo, tienes un ambiente disfuncional con tus colegas, no tienes los conocimientos o entrenamiento necesario para cumplir las funciones que te piden o simplemente no sabes exactamente lo que se espera de ti, y si encima esto te impide de tener una relación familiar estable y equilibrada, tenemos creada una situación de estrés excesivo que puede terminar en el síndrome de burnout.

En suma, este síndrome puede aparecer cuando intentas ser todo y corresponder a las expectativas de toda la gente mientras sientes que no tienes control sobre lo que haces.

Causas del síndrome de burnout

Síntomas del síndrome de burnout

Los síntomas del síndrome de burnout no aparecen de un día al otro. Inicialmente pueden ser confundidos como una reacción normal al estrés, pero el aumento de sus recurrencias bien como su prolongamiento a largo plazo pueden ser indicadores de que te aproximas de un estado de agotamiento total. Debes estar atenta a estos síntomas para intentar encontrar una solución para el problema antes que sea demasiado tarde.

Fatiga crónica: te sientes agotada y sin energía. Eventualmente empezarás a sentir también una sensación de agotamiento en la que da miedo levantarte de la cama e intentar enfrentar lo que te espera.

Insomnio: empieza con una noche u otra en la que no consigues dormir o descansar pensando en todas las tareas que tienes que hacer hasta que el insomnio se vuelve permanente. No consigues dormir por el agotamiento y estrés, lo que solo empeora estas sensaciones.

Falta de concentración y olvidos constantes: la falta de reposo y el estado de estrés permanente empiezan a afectar tu poder de concentración y tienes fallos de memoria recurrentes.

Pérdida o aumento del apetito: dependiendo de la persona, altos niveles de estrés pueden resultar en una pérdida o aumento del apetito como una estrategia del cuerpo para hacer frente a las dificultades. Este síntoma puede manifestarse en una pérdida o subida de peso rápida y abrupta.

Enfermedades: el agotamiento del cuerpo resulta también en un sistema inmunitario más débil. Enfermedades del foro cardíaco, gripe, obesidad, colesterol alto y diabetes del tipo 2 son las más usuales por personas que sufren del síndrome de burnout.

Síntomas físicos: los altos niveles de estrés pueden causar síntomas físicos momentáneos o que se prolongan por el tiempo. Los más usuales son palpitaciones cardíacas, dificultad en respirar, mareos, migrañas y malestar en el estómago.

Ansiedad: sientes una tensión constante, tanto mental como física, y estás en un estado permanente de nerviosismo y preocupación que puede ser acompañado por dificultad en respirar en algunos momentos.

Depresión: empiezas sintiéndote triste y apagada y luego esta tristeza se vuelve permanente y es acompañada de una sensación de desvalorización, desilusión y de sentimientos de culpa por la forma como te estás sintiendo. Con el tiempo, estos síntomas se pueden convertir en un caso clínico de depresión y empiezan los pensamientos de que estás atrapada y que el mundo estaría mejor sin ti.

Pesimismo y falta de motivación: empiezas a tener una percepción negativa sobre ti misma o tu trabajo y pierdes toda la motivación. Sientes una sensación de desinterés tanto ante tus tareas como sobre las personas a tu alrededor.

Rabia: inicialmente el estrés se puede manifestar en una actitud agresiva de tu parte, fruto de tu falta de paciencia. Con el tiempo, esta actitud se vuelve permanente y empiezas a tener ataques de furia en tus interacciones con otras personas y tu propia familia por cosas banales y sin importancia.

Diferentes fases

El síndrome de burnout aparece por fases, manifestándose con diferentes síntomas en cada una de ellas. El número de fases depende del grado de especificidad de los síntomas usados en su elaboración pero, en general, podemos hablar de tres:

Fase 1: el estrés

Empiezan a aparecer los síntomas típicos del estrés acompañados de síntomas físicos como palpitaciones y dificultad en respirar. Incluye los síntomas de irritación y ansiedad permanentes, insomnio, dificultad de concentración y problemas de memoria.

Fase 2: control de energía

El cuerpo empieza a intentar conservar la poca energía que le queda. Como consecuencia, empiezas a procrastinar, a llegar tarde al trabajo, a no cumplir plazos y a sentir el cuerpo agotado por las mañanas. Esto resulta en un empeoramiento del estado de estrés, promoviendo un estado de apatía, de desinterés sexual y de resentimiento y cinismo permanentes que pueden provocar un aumento excesivo del consumo de alcohol y cafeína acompañados de un aislamiento social.

Fase 3: agotamiento

Esta es la última fase el síndrome de burnout y la más preocupante. Empiezan los problemas crónicos de fatiga física y mental, migrañas, depresión y malestar estomacal e intestinal, y surgen más intensas la necesidad de aislarte de todas las personas y los pensamientos pesimistas de que todos estarían mejor sin ti y que eres una fallada.

Tratamiento del burnout

Los síntomas del burnout se pueden atenuar o resolver con recurso a medicación. Sin embargo, el tratamiento y prevención para este síndrome depende de ti y de cambios que puedes hacer en tu día a día para evitar llegar a una situación de estrés extremo.

Más organización y eficacia y menos tiempo de trabajo

Debes intentar organizarte de una forma más eficaz para poder hacer todo tu trabajo durante las horas de laborales y así evitar llevar tus preocupaciones a casa, para que puedas disfrutar de tu tiempo libre y de tu familia. Crea prioridades y divide tus tareas de acuerdo con estas para que tengas un plan que seguir y no te estreses por otras funciones que pueden esperar un poco más. Al delinear tu agenda, intentar dejar algunas horas libres todos los días para imprevistos o retrasos. Si aún así no te sobran horas para hacer todas tus tareas, habla con tu superior y pide una reducción de la carga de trabajo o apoyo de algún compañero.

Pide ayuda

Pedir ayuda no es una señal de que no eres capaz de cumplir con las expectativas. Es más bien una indicación de que has evaluado tu situación y has concluido que la única forma de alcanzar resultados perfectos y eficaces es a través de una interacción de apoyo.

Evalúa tus pasiones

Si sientes que estás perdiendo la motivación en tu trabajo y que este ya no te gusta, para un poco para pensar en las razones por las que te sientes así. Quizá sea simplemente la hora de cambiar de trabajo y buscar nuevos desafíos y no vale la pena que estés poniendo tu salud en riesgo por algo que ya no te apasiona.

Pasa más tiempo con los tuyos

Sal con tus amigos, disfruta del tiempo con tus hijos, vete de minivacaciones de fin de semana con tu familia. Deja el trabajo en la oficina y pasa más tiempo con los tuyos para sentir su cariño por ti, para divertirte y para descomprimir de todo el estrés al que tu cuerpo está sujeto.

Practica ejercicio físico

Practicar ejercicio físico no solo ayuda a mantener el cuerpo fuerte y sano, como es una opción excelente para descomprimir de todo el estrés. No hace falta que empieces entrenamientos físicos regulares y largos, una simple salida por la mañana para correr o un paseo en bici pueden tener el mismo efecto. ¿Y por qué no apuntarte a unas clases de taekwondo o boxeo para liberar todo tu estrés pegando puñetazos imaginarios a tu jefe o a tu compañera que no para de agobiarte?

Síndrome de burnout en las madres

El síndrome del burnout es normalmente asociado a un ambiente de trabajo, pero hay un grupo social cuya incidencia de este problema es también marcadora: las madres.

Síndrome de burnout en las madres

Las causas del síndrome de burnout en las madres son prácticamente las mismas que en un trabajo tradicional. La dificultad en gestionar tu tiempo y actividades y las de tus hijos, las expectativas creadas por la sociedad de que una madre es incansable y no puede fallar y que si pide ayuda es porque no es capaz, la presión emocional a que estás sujeta por querer tanto a tus hijos y querer ser perfecta para que ellos puedan ser felices y la dificultad en crear tiempo para cuidar de ti ya que sientes que estás siendo egoísta por dejar otras actividades en suspenso mientras te diviertes, son solamente algunas de las razones que pueden elevar tus niveles de estrés hasta no poder más.

El mejor tratamiento para el síndrome de burnout en las madres es mandar lo que los otros piensan a un cierto lugar y dejar de pensar en el cuidado de tus niños como un trabajo y empezar a disfrutar del tiempo con ellos. Sí, los niños deben alimentarse sano y acostarse temprano, pero no pasa nada si una vez u otra en vez de pasar horas cocinando, les das a cenar una pizza rápida y haces una fiesta de cine con ellos en el sofá. Lo que pierden en nutrientes en ese día, lo ganarán en memorias cariñosas con su familia. Y pedir ayuda no significa que seas una fallada, solo que has comprendido que esa es la forma más eficaz para alcanzar tu bienestar y el de tus niños, porque una familia solo es verdaderamente feliz si todos se sienten bien y fuertes.

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Sobre el autor

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