Semana 10 de embarazo: de embrión a feto

Mamá  / 

Y así, sin darte cuenta, ya has llegado a la semana 10 de embarazo. Uno de los grandes cambios es que, al finalizar esta semana, ya se podrá hablar de feto en lugar de embrión. Ahora mismo tu bebé mide unos 4 cm y ya tiene forma humana. ¡Es increíble los cambios que ha experimentado en tan poco tiempo!

Desarrollo del bebe en la semana 10 de embarazo

En este punto, todos sus órganos ya deberían estar formados y colocados en su sitio, aunque algunos todavía no funcionen de forma autónoma. ¿Qué más está ocurriendo dentro de ti? Así es el desarrollo del embrión en la semana 10 de embarazo:

  • El cordón umbilical ya transporta la sangre a la placenta. Esta, a su vez, funciona a pleno rendimiento. Al mismo tiempo, el saco vitelino va encogiéndose.
  • Aún es pronto para saber si será niño o niña, pero los órganos sexuales ya se están desarrollando.
  • La cabeza del bebé está separada del pecho.
  • El cuello y la mandíbula siguen creciendo, al igual que su nariz.
  • La boca, los labios y el oído externo están prácticamente formados.
  • Los dedos de los pies y de las manos han aumentado de tamaño y se han separado. Además, comenzarán a nacer las uñas.
  • Las muñecas también se han formado y pueden moverse.
  • Dentro de la boquita del embrión se están formando el paladar, la lengua y las raíces de los futuros dientes.
  • El cerebro, el corazón, el hígado y los riñones ya funcionan.
  • El bebé ya puede doblar los brazos y las piernas. Incluso se mueve dentro del útero.
  • En esta semana 10 de embarazo también podría aparecer el lanugo, un vello corporal muy fino que actúa como capa protectora de la piel del feto.
  • Continúa la mineralización de los huesos, sobre todo del cráneo.
  • La cabeza tiene forma redondeada, aunque todavía es muy grande. Su tamaño es casi de la mitad de todo el cuerpo.

Síntomas y cambios en la madre

Todos estos cambios internos se reflejan en el físico de la futura mamá. Uno de los cambios más llamativos de la semana 10 de embarazo es el aumento considerable de los pechos. No te extrañes si tienes que ir a comprar sujetadores nuevos porque no te sirven los que tienes. Aprovecha y compra unos de lactancia que te sirvan para darle el pecho al bebé cuando nazca. Además, son muy cómodos y sujetan bien..

La tripita también comienza a notarse. Es más, puede que hasta hayas engordado un par de kilos. Si notas un cansancio excesivo y ves que la parte inferior del vientre se eleva, puede que estés ante un embarazo múltiple. A estas alturas ya se puede detectar por medio de una ecografía.

Asimismo, puede que estés más sensible y llores por cualquier cosa. Las naúseas son otro de los síntomas en este período, pero pronto desaparecerán si no lo han hecho todavía. No obstante, si los vómitos te impiden comer y notas que has perdido peso, debes acudir al médico para descartar que sufras lo que se denomina hiperémesis gravídica.

Cuidados de la embarazada y del feto

Durante esta semana también se realizan algunas pruebas diagnósticas, como la ecografía de la semana 10 (en la Seguridad Social la hacen sobre la semana 12). En caso de detectar alguna anomalía, entre la semana 10 y la 14 puede realizarse una biopsia corial, que viene a ser como amniocentesis pero el diagnóstico se obtiene mucho antes.

En cuanto a la alimentación, debes seguir ingiriendo todas las vitaminas, minerales y nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del bebé. Lo ideal es que los consigas de los alimentos, pero si crees que puedes tener algún déficit debes preguntarle a tu médico si puedes recurrir a los complejos vitamínicos prenatales.

Tu bebé también necesita proteínas porque crece muy rápido. Durante tu embarazo, la ingesta media diaria debería estar entre los 60 y los 100 gramos. Puede parecer poco, pero lo cierto es que es más de lo que piensas. Calcula que un litro de leche contiene unos 30 gramos de proteínas y que una pechuga de pollo aporta sobre 15 gramos. Y si no lo has hecho aún, reduce la ingesta de cafeína.

Por lo que respecta a ti, procura echarte una siesta y dormir al menos 8 horas para combatir el cansancio (mejor si lo haces recostada sobre el lado izquierdo). No descuides tampoco el cuidado de la circulación sanguínea. Caminar te vendrá muy bien.

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Sobre el autor

Mamá y periodista. Cotilla por naturaleza, nunca saco el móvil por la calle porque me gusta observar lo que ocurre a mi alrededor. Todo lo que veo me sirve de inspiración para escribir.