Queso fresco: qué es y cómo hacerlo en casa

Alimentación, Salud  / 

El queso fresco es uno de los más utilizados en la dieta mediterránea y latina, en la preparación de comidas y postres. Por su frescura, es un queso cremoso y suave que no choca con los sabores de los demás ingredientes y consigue actuar como un complemento a los mismos.

Descubre más sobre este queso amigo de las dietas y aprende cómo prepararlo desde casa.

Qué es el queso fresco

El queso fresco es usualmente preparado con queso de vaca, aunque algunas versiones puedan contener también una mezcla de leche de cabra. Su preparación es muy sencilla, ya que solo es necesario dejar que la leche se acidifique y cuaje para luego presionarla con la ayuda de una estopilla. Por no contener enzimas conservantes, su período de caducidad es corto al compararlo con los demás quesos.

Dada su frescura, tiene una textura cremosa con un sabor suave, lechoso y con un toque agrio. Al contrario de otros quesos que pueden ser consumidos solos, el queso fresco es usualmente utilizado en la preparación de platos o como salsa, por ejemplo, en ensaladas como sustituto del queso feta o ricota.

Propiedades y calorías

calorias queso fresco

El número de calorías de este queso por porción dependerá del tipo de leche utilizada en su preparación. Mientras que la versión regular suele tener sobre 200 calorías, un queso fresco preparado con leche descremada puede bajar este valor hasta las 100 calorías por taza.

Independientemente de su preparación, sigue siendo una fuente rica de proteína y minerales como el calcio, fósforo y selenio, ayudando a alcanzar fácilmente los valores diarios de consumo recomendado de estos. Asimismo, contiene también importantes vitaminas en su composición como las B2 y B12.

Por no necesitar maduración, el queso fresco suele contener menos grasas y sodio que los demás. Sin embargo, debes tener siempre atención a los valores indicados en el rótulo del queso, ya que estos pueden cambiar dependiendo de la leche utilizada en su producción y aditivos agregados por el productor para aumentar su período de caducidad.

Lee también: Propiedades y beneficios del queso feta

¿Engorda?

No solo el queso fresco no engorda como también puede ser un importante aliado en una dieta para adelgazar.

Aunque su valor calórico pueda ser elevado en su versión regular, estas calorías son nutritivas aportando más que energía al cuerpo. De hecho, su riqueza en proteína no solo promueve la tonificación muscular como provee una sensación de saciedad prolongada, ayudándote a sentirte satisfecha por más tiempo y evitando así la ingesta de calorías extra.

Su alto contenido en calcio es otro punto en su favor ya que estudios recientes han demostrado que el consumo regular de calcio está directamente relacionado con una pérdida de peso progresiva. Además de reforzar la salud ósea, este mineral parece tener también propiedades termogénicas que aumentan la temperatura corporal y consecuentemente la velocidad del metabolismo, resultando en una quema más eficaz de grasas.

A estas dos propiedades se suma aún la vitamina B2, también conocida como riboflavina. Esta vitamina promueve la transformación de los carbohidratos en energía y ayuda en la metabolización de las grasas y proteínas por el cuerpo, evitando así la acumulación de las primeras.

¿Cómo hacer queso fresco en casa?

cómo hacer queso fresco en casa

El hecho de que el queso fresco no necesite madurar permite hacerlo fácilmente en casa. La leche de vaca es la más utilizada en su preparación pero puedes utilizar también una mezcla con leche de cabra o incluso de oveja.

La preparación

Calienta la leche en una olla, revolviendo a menudo y controlando la temperatura con la ayuda de un termómetro. Es muy fácil quemar la leche, por lo que es importante tener atención a su temperatura. Cuando esta alcance un valor entre los 74oC y los 85oC, remueve la olla del fuego.

Con una cuchara, agrega poquito a poco ácido a la leche para separar la cuajada y el suero de leche. Para esto puedes utilizar vinagre o zumo de limón. En el segundo caso el queso quedará con un poco de sabor a citrino mientras que el vinagre aporta un sabor más neutro. Sabrás que la separación está completa cuando la leche se convierta en bultos blancos suspensos en un líquido claro. Deja reposar entre 5 a 20 minutos sin mover la preparación de la olla.

Para el paso final, utiliza un cucharón para colar el preparado en una estopilla de queso. Si quieres salarlo, agrega una cucharadita de sal a la cuajada y revuelve bien. Para trocitos de queso fresco suelto, deja la cuajada reposar en la estopilla de colar durante por lo menos una hora. En el caso de que prefieras el queso prensado, envuélvelo en la estopilla apretándola y atándola bien para formar una pelota densa. Posiciona la pelota sobre un colador normal y apriétala bien de encuentro a este con la ayuda de un objeto pesado durante por lo menos una hora y media. Mientras más repose en esta posición, más prensado quedará el queso. Y ¡listo!

 

El queso fresco puede ser un aliado sabroso en las dietas para adelgazar por sus propiedades nutritivas. Prepara tu propio queso y garantiza que no tiene aditivos ni otros ingredientes que puedan poner en causas sus beneficios.

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