Cómo limpiar un sofá de forma fácil y efectiva

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En todas las casas hay dos muebles que se usan todos los días durante bastante rato. Uno, es la cama. El otro, el sofá. La diferencia está en que la cama está vestida con sábanas que lavas frecuentemente. Mientras que solo te decides a limpiar un sofá cuando ya tiene alguna mancha.

Si tu sofá tiene una funda que puedes meter en la lavadora, su limpieza será más fácil. ¿Pero qué ocurre cuando tienes que limpiar un sofá que no es desenfundable? Olvídate del amoniaco (si quieres) y prueba con los trucos caseros que te daremos a continuación.

Cómo limpiar un sofá de piel

Empezaremos por los sofás de piel. Pueden parecer muy delicados, pero lo cierto es que son más fáciles de limpiar que los de tela. Si la mancha está ocasionada por comida o bebida, una simple toallita de bebé debería ser suficiente. Al ser productos fabricados específicamente para la delicada piel de los más pequeños, no llevan sustancias abrasivas.

Más remedios efectivos que puedes utilizar para limpiar un sofá de piel:

  • Utiliza jabones específicos para este material. Los encontrarás en zapaterías y droguerías.
  • Echa un poco de cerveza sobre un paño y aplica.
  • Para manchas de tinta va bien el alcohol etílico impregnado en un paño mojado con agua. Esta sustancia también ayuda a eliminar la humedad y el moho.
  • Si tu sofá es de piel blanca, bate una clara de huevo a punto de nieve y aplícala sobre la mancha con ayuda de un paño limpio. Frota suavemente.

Limpiar un sofá de tela

limpiar un sofá de tela

¿Tu sofá es de tela? En ese caso, lo primero que debes hacer es pasar la aspiradora para eliminar el polvo. Después, prepara tu propio limpiador casero con un litro de agua templada, una cucharada de bicarbonato y medio vaso de vinagre blanco (puedes sustituirlo por zumo de limón). Antes de ponerte a frotar, comprueba que la tela no se vaya a estropear aplicando un poco en una zona no visible.

Una variante del remedio anterior es coger un pulverizador vacío, introducir vinagre de limpieza y rociar la mancha. Deja actuar durante 10 minutos y, a continuación, espolvorea bicarbonato de sodio. Cuando este se haya secado, elimina los restos con una aspiradora. ¿Aún se nota la mancha? Prueba a humedecer una esponja con agua oxigenada. Frota con movimientos circulares y deja secar.

Cómo limpiar un sofá con manchas difíciles

Algo más complicado es eliminar las manchas de tinta, pero todavía puedes salvar tu sofá. Si puedes quitar la funda, prueba a dejar la mancha en remojo con leche caliente durante un par de horas. Después, frota y métela en la lavadora. ¿No es desenfundable? Empapa un algodón con alcohol de farmacia y aplícalo sobre la mancha de tinta. Repite las veces que sea necesario hasta que desaparezca.

Vamos ahora con las manchas de sangre. ¿Cómo puedes hacerlas desaparecer? Sigue estos pasos:

1. Absorbe la sangre con un papel o un trapo.
2. Echa una cucharada sopera de sal sobre la zona manchada y frota, ayudada con los nudillos o con un cepillo pequeño (uno de dientes sería ideal).
3. Añade un poco de jabón líquido sobre la mancha y masajea para que penetre.
4. Cuando veas que empieza a salir espuma, vuelve a echar otra cucharada de sal y frota de nuevo.
5. Aclara con agua.

El ablandador de carne también ayuda a quitar las manchas de sangre. Ya te hemos contado en alguna ocasión que la sangre es una proteína, al igual que la carne. Por tanto, se comportan de forma similar. Para llevar a cabo la limpieza del sofá con este producto solo tienes que echar una cucharada de café en un barreño e ir echando agua fría poco a poco, hasta que veas que se ha formado una pasta. Frota esa mezcla contra la mancha y deja que haga efecto durante al menos media hora. Aclara con agua.

Recuerda que para conseguir eliminar las manchas de los sofás, no puedes dejar que estas se sequen.

Lee también: Trucos para limpiar la casa que te facilitarán la vida

Consejos para mantener un sofá como nuevo

Ahora que ya sabes cómo limpiar un sofá, acuérdate de proporcionarle los cuidados necesarios para que se mantenga como el primer día. ¿Las colchas protectoras son feas? Pues las quitas cuando lleguen las visitas. Pero en el día a día, protegerán ese mueble que tanto dinero te ha costado.

Además, es aconsejable seguir una serie de pautas:

  • Aspira el sofá de forma periódica (por lo menos una vez a la semana) para que no se acumule el polvo, las migas y los residuos en general. Eso incluye los cojines y la base.
  • De vez en cuando puedes aplicar algún producto de limpieza en seco que ayude a desinfectarlo.
  • Antes de meter las fundas en la lavadora, fija el color. Puedes hacerlo sumergiéndolas en agua con abundante sal. Después, lávalas con agua fría utilizando un programa para ropa delicada. Sin suavizante y sin centrifugado.
  • Cuando limpies el sofá y este quede mojado, no apliques calor para secar la tapicería.
  • Los sofás de piel hay que hidratarlos cada cierto tiempo. Puedes utilizar una crema de cuerpo tipo Nivea o crear tu propio acondicionador. Puedes probar a mezclar vinagre de vino blanco y aceite de linaza (una de vinagre por cada dos de aceite), meterlo en un pulverizador y rociar por el sofá. Extiende la mezcla con un trapo, seca con otro y verás cómo brilla.
  • Aleja el sofá de la calefacción, por lo menos medio metro.

¿Y tú? ¿Tienes algún truco para limpiar sofás que quieras compartir con nosotras?

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Sobre el autor

Mamá y periodista. Cotilla por naturaleza, nunca saco el móvil por la calle porque me gusta observar lo que ocurre a mi alrededor. Todo lo que veo me sirve de inspiración para escribir.