¿Cómo limpiar una olla quemada?

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Estás haciendo la comida y te llaman por teléfono o te pones a hacer otras cosas y se te olvida que tienes la olla en el fuego. Lo peor es que solo te das cuenta del despiste hasta que empiezas a oler a chamusquina. Y para entonces ya es tarde, porque la comida está carbonizada y la cacerola está negra por dentro y por fuera. ¿Te suena?

Con la comida poco puedes hacer. Su destino es la basura. Pero para la cazuela todavía no es demasiado tarde. En este artículo te daremos algunos trucos para limpiar una olla quemada que van más allá de restregar durante una hora con el estropajo de alambre. Son remedios caseros, sencillos y económicos.

6 formas de limpiar una olla quemada

En principio, para limpiar una olla quemada solo necesitarás echar mano de productos tan cotidianos como la sal, el vinagre de limpieza, la lejía, el detergente o el bicarbonato de sodio. Sus usos son diferentes según sean el material de la cacerola o el grado de quemadura.

1. Agua y sal para quemaduras leves

Si la comida solo se te ha pegado un poquito y el estropicio no ha sido muy grande, solo necesitarás agua y sal. Lo primero que tienes que hacer es quitar todos los restos de comida y limpiar la olla como harías normalmente. A continuación, cubre la base con agua caliente y añade dos cucharadas de sal. Deja a remojo durante al menos media hora y frota con un cepillo. Si ves que aún queda algún resto quemado, vuelve a echar agua y sal, pero ahora pon la olla en el fuego para que el agua hierva. Apaga y deja enfriar antes de limpiar de nuevo.

2. Vinagre blanco para el acero inoxidable

Si tu batería de cocina es de acero inoxidable, el vinagre de limpieza será tu mejor aliado en estos casos. El procedimiento consiste en cubrir la superficie quemada con vinagre blanco y poner a hervir durante 5 minutos. Pasado ese tiempo, aparta del fuego y deja enfriar antes de fregar con el estropajo.

3. Detergente y agua caliente, un truco de siempre

Seguro que más de una vez has llenado la olla que se te ha pegado con agua caliente, has añadido lavaplatos y has esperado hasta que los restos se ablandasen antes de frotar. Este truco está bien, pero todavía es más efectivo si llenas la olla con agua, añades el detergente, pones la tapa y dejas a fuego lento hasta que el agua hierva. En ese momento, apagas el fogón y dejas que enfríe lo suficiente como para poder frotar sin quemarte.

4. Bicarbonato de sodio para restos muy quemados

¿Tu cacerola ha quedado tan quemada que los remedios anteriores no han dado resultado? Prueba con bicarbonato de sodio, el mejor aliado que existe para luchar contra las manchas en prácticamente cualquier superficie. Lo primero que debes hacer es cubrir la base con este producto. Añades dos cucharadas de agua y la pones en el fuego hasta que esta comience a hervir. Apagas, esperas unos minutos para que el bicarbonato actúe y friegas como lo harías normalmente.

5. Papel de aluminio como sustituto del estropajo

El papel de aluminio no solo sirve para envolver bocadillos. ¿Sabías que es un estropajo estupendo para limpiar ollas quemadas? Coge un buen trozo, haz una bola, humedécela con agua jabón y frota las superficies quemadas. Retira los restos de papel y friega la olla.

Este truco es válido para ollas esmaltadas, de acero inoxidable o de pyrex (un tipo de vidrio también conocido como DURAN o Kimax), pero ten cuidado con las que tengan revestimiento de teflón o similar porque pueden rayarse. También te recomendamos que te pongas unos guantes para no mancharte las manos.

Cuando la costra de quemado sea muy grande, puedes aplicar alguno de los remedios anteriores antes de frotar con el papel de aluminio. O combinar varios, como puede ser una solución de vinagre blanco caliente con bicarbonato de sodio.

6. Lejía como último recurso para limpiar una olla quemada

Un recurso para ollas que hayan quedado muy chamuscadas es la lejía. En este caso debes tener mucho cuidado, por lo que lo mejor es que cubras la base con agua y añadas solo unas gotas de lejía. Pon a hervir, pero no respires el vapor que se desprenda. Deja enfriar antes de fregar.

Cómo dar brillo a las ollas

Cómo dar brillo a las ollas

Ahora que ya sabes cómo limpiar una olla quemada, puedes aprovechar para darle brillo y que parezca como nueva. Uno de los trucos más empleados es el de humedecer un paño con alcohol y frotar las paredes exteriores.

Para el interior, basta con untar las paredes y la base con aceite de oliva. Retiras el exceso de aceite con una servilleta de papel y listo. Así, además, evitarás que la comida se pegue cuando la vuelvas a utilizar.

¿Tienes una olla esmaltada? Mezcla zumo de limón con agua y deja actuar un par de horas.

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Sobre el autor

Mamá y periodista. Cotilla por naturaleza, nunca saco el móvil por la calle porque me gusta observar lo que ocurre a mi alrededor. Todo lo que veo me sirve de inspiración para escribir.