10 juegos al aire libre para niños con los que olvidarán las pantallas

Mamá  / 

Ni el invierno ni el exceso de calor son una excusa para quedarse en casa sin hacer nada. Además, cuanto más rato estén los niños sin salir, más posibilidades hay de que acaben cogiendo el teléfono, la tablet o la videoconsola. La solución para evitar que esto ocurra son los juegos al aire libre.

Aunque haga frío siempre se pueden aprovechar las horas centrales del día para salir al parque con algún artículo de deporte. Triciclos, patinetes, bicicletas, patines, balones y raquetas no son solo para el verano.

¿Los tienes en el fondo del trastero y no hay forma de llegar a ellos? Siempre puedes recurrir a los juegos al aire libre clásicos. A esos que hemos jugado todos cuando éramos pequeños y que nos proporcionaron horas de diversión. Vamos a refrescarte la memoria.

Los mejores juegos al aire libre para hacer con niños

1. Veo veo

El clásico de entre los clásicos entre los juegos al aire libre. Si los niños son muy pequeños para saber las letras pero ya conocen los colores, en vez de decir “veo una cosita que empieza por la letra…”, puedes decir: “veo una cosita de color…”.

2. Buscar formas

Viene a ser como el anterior, pero buscando objetos en el paisaje que tenga alguna forma que el pequeño pueda reconocer. Una señal puede ser redonda, cuadrada o triangular, por ejemplo. Incluso las nubes y las hojas de los árboles pueden recordar formas conocidas.

3. El escondite

escondite

¿De verdad necesitas que te explique cómo se juega?

Lee también: Ideas de juegos para fiestas infantiles

4. La gallinita ciega

Se trata de un juego tradicional que hará que tus hijos se diviertan. Al mismo tiempo, comprenderán la importancia que tienen los sentidos. Sus reglas son muy sencillas. Lo primero es escoger al niño que llevará la venda. Una vez decidido, se le pone un pañuelo sobre los ojos, de forma que no pueda ver nada. El resto de los niños hacen un círculo alrededor de la “gallinita” cogidos de la mano.

A continuación se dice la frase: “Gallinita, gallinita ¿qué se te ha perdido en el pajar? Una aguja y un dedal… Da tres vueltas y la encontrarás”. Un adulto puede ayudar al niño que lleva los ojos vendados a dar tres vueltas para que no sepa dónde están sus compañeros. La “gallinita” ya puede empezar a buscar a sus compañeros, que pueden moverse pero no soltarse. Cuando encuentre a uno, tiene que palparlo y adivinar quién es. Si acierta, el otro niño pasará a ser la gallinita.

5. El balón prisionero

Las reglas del juego son las siguientes:

1. Se pinta un campo en el suelo con una tiza si no hay una cancha libre.
2. Se forman dos equipos.
3. Ambos equipos se colocan cada uno en una parte del campo.
4. Se lanza la pelota, tratando de que toque a algún miembro del equipo rival.
5. El jugador que reciba el impacto de la pelota queda eliminado.

6. Las carreras de sacos

Tampoco debería necesitar explicación, pero vamos a refrescarte la memoria. Empezaremos por decir que el origen de este juego data del siglo XVII. Al parecer, después del almuerzo los hortelanos se dedicaban a echar carreras.

Tras varios siglos, las reglas poco han cambiado. Así se juega:
1. Se cogen sacos grandes en los que los niños participantes deben introducir los dos pies.
2. Se colocan en la línea de salida y, una vez reciben la señal, inician la carrera.
3. Durante todo el recorrido deberán mantener ambas piernas dentro del saco (para ello deben agarrarlo con la mano) sin perder el equilibrio.
4. El que primero llegue a la meta, gana.

7. La rayuela

Solo necesitarás una tiza y una acera en la que puedas pintar una serie de casillas con los números del 1 al 10. El niño se coloca delante del 1 y lanza una piedra plana y pequeña a uno de los cuadrados. En donde caiga la piedra será la “casa” y no la podrá pisar.

Saltando a la pata coja, tendrá que recorrer el circuito en orden, sin saltarse ningún número. Solo podrá apoyar los dos pies si se encuentra con una casilla doble. Cuando llegue al número donde esté la piedra, tiene que recojerla aguantando el equilibrio. Una vez que llega al 10, debe dar la vuelta sin caerse o perder la piedra.

Ayuda a los niños a ganar agilidad, mantener el equilibrio y a aprender los números.

8. Saltar a la cuerda

saltar a la cuerda

Aunque tradicionalmente era un juego asociado a las niñas, ahora también los niños se animan a jugar este tipo de juegos al aire libre. Lo bueno es que se puede saltar de forma individual o con un grupo de amigos. La única regla es no pisar la cuerda mientras se salta. Esta actividad ayuda a los niños a mejorar su rapidez, coordinación y agilidad.

¿Estás tratando de recordar alguna canción para saltar a la comba? ¿No te acuerdas de “el barquero”, “la reina de los mares” o “el cochecito leré”? En el blog Yo Fui a EGB tienen este post donde repasan algunas de las más populares.

9. La zapatilla por detrás

Astucia y habilidad física son las dos destrezas que ayuda a fomentar este juego. Lo primero es escoger al “diablo”, que es el jugador que se quedará de pie con el zapato. El resto de niños tienen que colocarse sentados, formando un círculo.

Una vez colocados, deberán cerrar los ojos y cantar esta canción:

“A la zapatilla por detrás, tris-tras.

Ni la ves ni la verás, tris-tras.

Mirar para arriba, que caen judías.

Mirar para abajo, que caen garbanzos.

¡A callar, a callar, que el diablo va a pasar!”

Mientras lo hacen, el diablo tiene que dejar el zapato detrás de un niño. Al acabar la canción, el que tenga el zapato tendrá que levantarse y tratar de darle con él al diablo. Este tendrá que dar dos vueltas al círculo y sentarse en el lugar que ha quedado libre sin ser cazado. Si lo consigue, el otro niño tendrá que ser el diablo.

10. Carreras con vasos de agua

Otro de los juegos al aire libre tradicionales para refrescarse los días calurosos. Su mecanismo es tan sencillo como buscar cuatro cubos de agua y llenar dos de ellos. Los dos que están llenos se colocan detrás de la línea de salida y los vacíos en la de meta.

Los niños tienen que formar dos equipos. Según les va tocando el turno, llenan un vaso de plástico o cartón, se lo colocan en la cabeza y hacen el recorrido tratando de no derramar el agua. Cuando llegan a la meta, vacían el contenido que les queda en un cubo. Gana quien consiga llenar más el cubo.

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Sobre el autor

Mamá y periodista. Cotilla por naturaleza, nunca saco el móvil por la calle porque me gusta observar lo que ocurre a mi alrededor. Todo lo que veo me sirve de inspiración para escribir.