Inteligencia emocional: qué es y por qué es importante

Bienestar, Salud  / 

La inteligencia emocional es un concepto que se puede extender a diversos ámbitos de la vida. Las empresas la usan para entender la productividad de sus trabajadores e incluso prevenir el caos corporativo. En los programas educativos también se le presta atención para apoyar el desarrollo de los más pequeños.

Es por eso que te explicamos qué es, por qué es tan importante y cómo desarrollar la inteligencia emocional.

Qué es la inteligencia emocional

La inteligencia emocional está relacionada con la forma en que controlamos nuestras emociones y cómo estas se ven reflejadas en nuestros comportamientos. También hace referencia a las consecuencias que nuestros actos tienen sobre la gente, ya sea de manera negativa o positiva.

En otras palabras, se podría decir que es la aptitud de asumir y canalizar las emociones para poder asimilar nuestras conductas y conseguir nuestros objetivos.

Qué es la inteligencia emocional

De esta manera, las personas con una buena inteligencia emocional son capaces de administrar sus sentimientos y emociones de manera adecuada, en distintos tipo de situaciones, sin que éstas les controlen jugándoles malas pasadas. Lo bueno de ser emocionalmente inteligente es que tus relaciones con los otros y contigo misma serán muy satisfactorias.

Existen 4 grupos en los que se puede fraccionar este tipo de inteligencia.

1. Autoconocimiento o autoconciencia: es la habilidad de identificar y admitir las emociones que se tienen y el origen de estas.

2. Autocontrol o autorregulación: es saber manejar los impulsos y aplazar la retribución instantánea.

3. Empatía: es la capacidad de ponerse en el lugar de los otros. En este caso, emocionalmente hablando.

4. Habilidades sociales: son las aptitudes de saber relacionarse con los demás con éxito, administrar conflictos, comunicar con claridad y tener influencia sobre los otros.

Algunos expertos también incluyen la competencia de adaptarse al cambio y de motivarse uno mismo.

¿Por qué es tan importante?

Hasta que salieron a la luz estudios sobre la inteligencia emocional, y aún hoy en algunos casos, se dan diagnósticos erróneos sobre los niños y jóvenes problemáticos. En la mayoría de las situaciones, la persona no tiene una dificultad de índole cognitiva, sino emocional. Esto ocurre porque tenemos pensamientos que se acoplan a nuestra zona de confort. En el momento en que vemos que algo nos intenta perturbar, por muy lógico que parezca, nos ponemos a la defensiva.

La importancia de saber controlar esta inteligencia es vital para que podamos adaptarnos en la sociedad y tener una vida satisfactoria a nivel personal. Asimismo, es de gran ayuda para que sepamos cómo somos y cómo son los demás para poder actuar en consecuencia.

Lo bueno de ser alguien emocionalmente inteligente es que te permite reconocer qué sientes y saber administrar tus emociones.

Lee también: ¿Cómo lograr el bienestar integral?

¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional?

¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional?

Si deseas ser una persona fuerte en términos emocionales, debes estar dispuesta a seguir los pasos que se exponen a continuación. Asimismo, sería aconsejable que, para desarrollar esta inteligencia, te rodeases de un profesional.

Detecta el origen de tus acciones

En primer lugar, es esencial que vayas al fondo de tus emociones para localizar qué hay detrás de tus comportamientos. Por lo general, las experiencias malas que nos toca vivir hacen que nos pongamos una coraza para resguardarnos.

Ya que es imposible eliminar lo que pasó, debes aprender a vivir con ello de una manera que no te haga daño. Por tanto, piensa unos segundos antes de actuar y reflexiona sobre las consecuencias de tus actos.

Incrementa tu léxico emocional

Existen cuatro emociones que son básicas: miedo, tristeza, enojo y alegría. Diversos autores también agregan: angustia y sorpresa.

Si te toca aceptar alguna de tus emociones, no te restrinjas únicamente a éstas cuatro palabras. ¨Por ejemplo, en vez de decir: Me siento triste”, debes expresar: “Me siento compungida.”

Aunque no lo creas, al limitar tu vocabulario estás impidiendo que se produzca un desarrollo emocional.

No te dejes llevar por las apariencias

Las apariencias engañan y a nivel emocional también. En ocasiones, la primera emoción tiene como consecuencia una segunda. Nuestro error reside en pensar que lo que sentimos es lo segundo, mientras que la verdadera emoción es la primaria.

Un caso práctico para explicar este punto es el siguiente. Cuando alguien te traiciona te sientes enojado y piensas que esa es la emoción. No obstante, el verdadero sentimiento es el de tristeza que subyace de la traición.

Evita juzgarte por lo que sientes

Es imposible negar la evidencia. Tus sentimientos son el reflejo de lo que te ha pasado. Por tanto, es un gran error sentirse mal por tener una emoción negativa. Es mejor que aceptes lo que ha ocurrido y que intentes comprender la información que tu interior te está transmitiendo.

Analiza tu lenguaje corporal

Alrededor del 93% de lo que transmitimos en una charla está relacionado con el lenguaje no verbal. Por eso, si tienes alguna dificultad para averiguar tus emociones, empieza a prestar atención a tu cuerpo. Este te aportará mucha más información de la que imaginas.

Cruzar los brazos, ponerse rojo o tener un aumento de presión arterial son algunos ejemplos de estas manifestaciones fisiológicas que el cuerpo hace de manera automática.

Controla lo que piensas

Este punto es una de las claves para poder desarrollar la inteligencia emocional. Saber controlar las emociones en situaciones complicadas te evitará comportamientos erróneos.

Siempre debes tener en cuenta esta ecuación: emoción + pensamiento = sentimiento

Cuando tienes una emoción, en seguida llega un pensamiento. Si sabes controlar éste último, el sentimiento que tengas hará que tus acciones sean unas u otras.

Controla lo que piensas para dominar cómo te comportas

Muchas personas se excusan diciendo que en los momentos emocionales pierden el control y no son dueños de sus actos. Pero sólo tienen razón en parte.

Por ejemplo, si estás enfadada y eres fumadora, el pensamiento que tendrás será el de fumar. Pero si sabes controlar eso, en vez de encenderte un cigarro, te irás a dar un paseo para calmarte.

Indaga el porqué de las actitudes de los otros

Como ya he explicado, detrás de cada acción hay un motivo. No te quedes sólo en la superficie de cómo se comportan los demás e intenta buscar el porqué. De esta manera, comprenderás mejor a los otros y, en muchas ocasiones, te será difícil enfadarte con los demás ya que nacerá la empatía en ti.

Anota tus sentimientos

Ya sea en un cuaderno o en las notas del teléfono, ve escribiendo tus emociones. Estudios han revelado que apuntar lo que sientes disminuye la actividad de la amígdala. Ésta es la culpable de la intensidad emocional.

Cabe destacar que cuando se redactan a mano las emociones, en vez de en algún dispositivo electrónico, el beneficio es aún mayor.

Manifiesta tus emociones de manera afirmativa

Cuando expreses tus emociones lo debes hacer de forma asertiva y sin titubeos.

Las frases deben ser: “Me siento X (en relación a la emoción) cuando hago Y (esto es la conducta) en Z situación.”

1. Ante esta oración, siempre debes definir X saliéndote de las cuatro palabras básicas.

2. Comenta tu emoción empleando la 1ª persona.

3. No juzgues las conductas, es decir, la Y.

4. Declara qué es lo que necesitas.

5. Intenta no hacer juicios de valor ni acusar a nadie. Tampoco comiences las frases con “tú”.

Haz que todos sean conductas prácticas

Date tiempo para aprender todo. Es imposible que de un día para otro mejores tu inteligencia emocional. Comienza por concentrarte en una cosa hasta que pase a ser en algo práctico. Así sabrás cómo y cuándo actuar.

Una vez consigas controlar tu inteligencia emocional, verás que te sientes mejor contigo misma, y eso se reflejará en tus acciones. Como consecuencia, te verás involucrada en menos situaciones desagradables. Nunca dudes en pedir ayuda a un profesional si ves que sola no puedes controlar tus emociones.

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Sobre el autor

Lectora apasionada y curiosa por descubrir nuevas maneras de cultivar nuestro bienestar, creo firmemente que debemos cuidar de nuestra mente de la misma forma que cuidamos de nuestro cuerpo.