Cómo lavar almohadas: consejos que las mantendrán impecables

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Al igual que haces con las fundas, las sábanas, el edredón y el colchón, también es necesario lavar las almohadas. No con la misma frecuencia, pero sí al menos un par de veces al año. Además de evitar que les salgan manchas amarillas, estarás eliminando bacterias, hongos y ácaros que a simple vista no se ven, pero están ahí y no son muy higiénicos que digamos.

Antes de ponerte a lavar almohadas, conviene que tengas en cuenta las especificaciones del fabricante, pues dependiendo del material con el que estén fabricadas, el modo de lavado y la temperatura que soportan varían. También debes asegurarte de que no tengan algún roto por el que puedan salir las plumas o el relleno.

Consejos genéricos a tener en cuenta a la hora de lavar almohadas:

  • Es mejor utilizar detergente líquido, pues el polvo puede dejar residuos.
  • Introduce en la lavadora algunas prendas pequeñas junto con las almohadas.
  • Centrifuga 2 veces para asegurarte de que no ha quedado jabón en el interior.
  • Cuando las saques de la lavadora, elimina el exceso de agua con toallas limpias y secas.
  • Tiende al aire libre, en horizontal.

A continuación, te diremos cómo lavar almohadas en función del relleno.

Lavar almohadas viscoelásticas

Normalmente las almohadas pueden meterse en la lavadora, pero si las tuyas son viscoelásticas, es mejor que las laves a mano con un detergente para prendas delicadas. Siempre, claro está, que la etiqueta indique que se puede mojar.

De todas formas, las almohadas viscoelásticas las hay de dos tipos:

1. Moldeadas: Puedes limpiarlas con un trapo limpio humedecido con una mezcla de agua templada y detergente líquido.
2. Transpirables: Estas pueden meterse en la lavadora, pero en un programa para prendas delicadas. ¿Tienes miedo de que se deformen? Coge un par de pelotas de tenis, introdúcelas en un calcetín y mételas en el tambor junto con las almohadas.

Almohadas de plumas

Con las almohadas de plumas no hay mayor problema. Como en el caso anterior, introduce 3 o 4 pelotas de tenis en calcetines, selecciona un programa para prendas delicadas y lava en agua fría, sin centrifugar. Procura no lavar más de dos almohadas a la vez. También puedes secarlas en la secadora, pero con un ciclo de secado en frío.

Al igual que las almohadas de plumas, las de relleno sintético pueden lavarse a mano o a máquina sin tomar mayores precauciones.

Almohadas de látex

Otro tipo de almohadas son las de látex Aquí encontramos las hipoalergénicas, que no necesitan lavarse. El resto sí que se tienen que pasar por agua y jabón de vez en cuando, pero no deben introducirse en la lavadora.

Lo mejor es que llenes un recipiente grande con agua fría, añadas un poco de detergente para lavado a mano y las sumerjas. Trata de lavar suavemente, sin frotar demasiado y con movimientos circulares. Aclara con abundante agua fría.

Lee también: Trucos para lavar ropa blanca

Por qué las almohadas se ponen amarillas y cómo blanquearlas

Puede ocurrir que a tu almohada hayan empezado a salirle manchas amarillas. Eso es por culpa del sudor, la saliva, el aceite o la humedad de la cara y la grasa del cabello, que van dejando residuos en la superficie. Por eso es importante poner fundas y lavarlas frecuentemente.

¿Demasiado tarde? No te preocupes, porque es posible volver a dejar tus almohadas limpias y blancas, como recién compradas. Solo tienes que llenar un barreño grande con agua fría (puede ser la bañera), echar una taza de blanqueador y dejar la almohada a remojo durante un rato, de tal forma que el agua la cubra completamente. A continuación, aclara con agua templada y lava de la forma habitual, ya sea a mano o a máquina.

Con esto debería ser suficiente para que la almohada se haya blanqueado. De no ser así, un método algo más agresivo es echar el blanqueador en la lavadora y poner un ciclo de agua caliente largo. Cuando finalice, vuelve a lavar, pero esta vez solo con jabón y suavizante. Deja secar al aire libre.

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Sobre el autor

Mamá y periodista. Cotilla por naturaleza, nunca saco el móvil por la calle porque me gusta observar lo que ocurre a mi alrededor. Todo lo que veo me sirve de inspiración para escribir.