Cómo cuidar las uñas de los pies: 7 consejos

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Cuidar de las uñas de los pies no es solamente una cuestión de estética. Sí, queremos llevarlas siempre bonitas, sobre todo en verano cuando lucimos nuestros pies más frecuentemente, pero su bienestar influye en mucho más que la belleza. Cuando las uñas de los pies tienen problemas, pueden provocar malestares, condicionar nuestro caminar, restringir nuestros movimientos y provocar dolores en la espalda por la forma como condicionan nuestra postura.

Lo sorprendente es que, teniendo en cuenta todos los problemas que pueden causar, ¡son muy fáciles de cuidar!

7 consejos para cuidar las uñas de los pies correctamente

1. Corta las uñas rectas

Corta las uñas de los pies rectas

La principal diferencia entre el cuidado de las uñas de los pies y de las manos está en su corte. Al contrario de las segundas, moldearlas con un cortaúñas no es una opción.

Las uñas de los pies deben siempre ser cortadas rectas ya que el corte arredondeado puede resultar en uñas encarnadas. Si no te gusta este estilo de pedicura, puedes intentar suavizar las aristas con una lima. Atención, aquí la clave es suavizar, no arredondear.

2. No las cortes demasiado

Seguramente que alguna vez ya te ha pasado cortar demasiado las uñas de los pies. Y en esos momentos, sabes que has pasado el límite porque sientes dolor y la piel que debería estar cubierta se queda muy sensible, causando malestar incluso al caminar.

Las uñas de los pies son una de las partes del cuerpo más susceptibles de inflamaciones. El sudor, el roce de los zapatos y calcetines y las impurezas que cogen del suelo crean las condiciones perfectas para el desarrollo de hongos y bacterias.

Es mejor prevenir que lamentar y cortarlas más a menudo en vez de cortarlas demasiado de una sola vez y dejar la piel sensible expuesta.

3. No cortes las cutículas

Las cutículas son una barrera natural de las uñas. Si las remueves o las cortas estarás creando un hueco en su protección donde las bacterias y hongos se pueden acomodar. Esto se vuelve aún más importante en el caso de las uñas de los pies.

Hidrata las cutículas con aceites y cremas para que no se sequen o descamen. Si las llevas hidratadas y sanas, no hay razón para preocuparte con ellas en tu pedicura. Las dejas y ya está.

En el caso de que te quieras pintar las uñas, remoja los pies en agua tibia para ablandar las cutículas. Usando un pequeño palillo, empújalas suavemente para preparar la superficie de la uña para el esmalte. Ten cuidado al manejar el palillo para no romper las cutículas en el proceso.

4. Elige los esmaltes con cuidado

Elige los esmaltes con cuidado

Con la edad, las uñas de los pies tienden a quedarse más débiles, a descamarse y a coger un color ligeramente amarillo. El uso de esmaltes con químicos puede acelerar este proceso.

Opta por los esmaltes sin formaldehído, tolueno y ftalato de dibutilo.

5. Remueve el esmalte a menudo

Las uñas de los pies tienen más tendencia para mancharse o quedarse amarillas si las llevas pintadas durante mucho tiempo. En vez de apostar en esmaltes duraderos, se recomienda quitar el esmalte al final de dos o tres días y volver a aplicarlo (de preferencia en otro color) para evitar estas manchas.

Para remover la pintura, elige quitaesmaltes con fórmulas suaves sin acetona y sin alcohol.

6. Hidrata las uñas y cutículas

Hidrata las uñas y cutículas

Para mantener las uñas de los pies sanas y bonitas es importante que las hidrates y las nutras. Solo así podrán estar fuertes para enfrentarse a todas las agresiones a que están sujetas.

Aplica un poco de vaselina o aceite de vitamina E sobre ellas, teniendo el cuidado de difuminar el producto tanto sobre la superficie como sobre las cutículas. Masajea cuidadosamente durante la aplicación para promover la absorción de los nutrientes.

7. Cuida las uñas encarnadas

Las uñas encarnadas son dolorosas pero, más importante que eso, son una posible fuente de infecciones y problemas. En el caso de que notes que una de tus uñas se está adentrando por la piel, actúa de inmediato para evitar más problemas.

Lava muy bien los pies y con un hilo dental o un palillo, levanta un poco la uña encarnada para desprenderla de la piel. En seguida, venda el dedo para protegerlo de impurezas y evitar el roce con los calcetines. Repite este procedimiento todos los días, aplicando una nueva venda todas las veces. Puedes también colocar un pequeño trozo de algodón entre la uña encarnada y la piel cuando la levantes, para garantizar que no vuelve a su posición inicial. En este caso, no olvides también cambiar el trocito de algodón todos los días.

 

Las uñas de los pies no necesitan cuidados específicos. Más bien, solo necesitan que adaptes tus costumbres diarias para prevenir problemas. Por lo demás, es dejarlas hacer su trabajo y mantener una buena higiene.

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