Cómo abrir los poros y tener una piel más limpia y luminosa

Belleza, Piel  / 

Cuando hablamos de abrir los poros no nos referimos a abrirlos literalmente, sino a la búsqueda por una piel más limpia y con una apariencia más sana. Es importante hacer esta distinción para acabar con uno de los mitos más populares y ampliamente divulgados: el de que los poros pueden abrirse y cerrarse. Conocer la base de este mito te ayudará a sacarle más provecho a las técnicas para limpiar los poros.

A romper con el mito: por qué no es posible abrir los poros

Los poros están directamente conectados a las glándulas sebáceas, que segregan el sebo que hidrata naturalmente la piel. Si estas son muy activas puedes tener una piel grasa y si no funcionan adecuadamente tienes un tipo de piel seca.

Abrir los poros es imposible porque estos no se mueven, son solamente una conexión de las glándulas hacia la superficie.

Es verdad que los poros tienden a quedarse dilatados con la edad, pero esto es solamente una consecuencia de la pérdida de elasticidad de la piel.

Por qué se habla de abrir los poros

Aunque sea un mito que los poros se puedan abrir o cerrar, este término sigue siendo utilizado para referirse a una limpieza de piel. Esto se debe a que los pequeños orificios tienden a quedarse bloqueados por células muertas, impurezas, maquillaje, aceites y hasta bacterias, lo que les da una apariencia cerrada. Las espinillas, los puntos negros o los puntos blancos en la piel son usualmente el resultado de estos bloqueos.

Abrir los poros significa así el acto de limpiarlos en profundidad para que se queden y permanezcan “abiertos” y libres de bloqueos.

Cómo abrir los poros (o cómo limpiarlos profundamente)

Los poros pueden bloquearse debido a varios factores. Debes por eso aplicar el método de limpieza más adecuado a tu caso, para mantener tu piel sana y evitar dañarla o secarla demasiado.

Sin embargo, todos los tipos de piel deben seguir los pasos básicos antes de aplicar el tratamiento personalizado.

Los pasos básicos y universales

pasos básicos para abrir los poros

Estos pasos son en realidad una limpieza básica que puedes incluso hacer todos los días. El objetivo es remover las impurezas, aceites o productos de maquillaje de la capa superior de la piel, para prevenir el bloqueo de los poros y abrir camino para una limpieza más profunda posteriormente.

Para el limpiador facial, debes siempre buscar la fórmula más adecuada a tu tipo de piel. Usualmente los geles funcionan mejor en pieles grasas y las cremas en pieles secas y sensibles.

Cómo hacer la limpieza:

  1. Humedece la cara con agua tibia. Esto no abre los poros, pero ablanda las impurezas, lo que facilita la remoción.
  2. Aplica el limpiador facial y masajea el rostro durante un minuto. Intenta no frotar para no inflamar ni sensibilizar la piel. Recuerda que el objetivo todavía no es remover las impurezas de los poros, solo del rostro.
  3. Enjuaga el rostro con agua cálida o usa una pequeña toalla humedecida con agua también cálida para remover el limpiador facial.
  4. Seca el rostro con toques suaves, sin frotar.

Para remover las células muertas

Las células muertas son una de las principales causas de bloqueo de los poros en todos los tipos de piel.

La prevención es la mejor cura en este caso. Exfoliar la piel una vez a la semana es el suficiente para remover el exceso de células muertas y prevenir que se adentren en los poros. También puedes optar por una microdermoabrasión para una exfoliación y limpieza de los poros más profunda.

Para pieles grasas

Este tipo de piel es el que más beneficia de las mascarillas de arcilla. El exceso de sebo dilata muchas veces los poros y hace que parezcan más grandes y la piel más apagada.

Aplicar una mascarilla de arcilla durante 15 minutos, después de hacer la limpieza básica, ayudará a absorber el exceso de grasa y a permitir que los poros se contraigan hasta su tamaño natural. Aplica la mascarilla dos a tres veces por semana para un efecto más eficaz.

Para acné, espinillas y puntos negros y blancos

Después de hacer la limpieza básica, hierve un poco de agua, coloca una toalla sobre la cabeza y expon tu rostro al vapor durante 10 minutos.

Esta es una de las técnicas más usadas para abrir los poros, pero en realidad lo que hace es ablandar las impurezas para que sean más fácilmente removidas. Luego aplica una mascarilla de arcilla o carbón para promover una limpieza más profunda.

En el caso del acné y de las espinillas, puedes terminar con la aplicación de un parche para granos para absorber los fluidos que crean los bultos y eliminarlos más rápidamente.

Lee también: Cuidados esenciales para una piel perfecta

Una nota final

Nunca intentes abrir los poros “manualmente”, con las uñas u objetos afilados. No solo no los estarás desbloqueando, como también puedes dañarlos permanentemente y aumentar su tamaño.

Asimismo, nunca te revientes los granos ni intentes remover los puntos negros apretando la piel. En el primer caso, solo estarás difuminando las bacterias sobre una superficie más amplia y aumentar la probabilidad de nuevos granos. En el segundo, al apretar los poros puedes romperlos internamente, lo que permite que las bacterias que los bloquean se adentren y generen una infección que normalmente resulta en granos.

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