Avena para el desayuno: despertar con energía

Alimentación, Salud  / 

La  importancia de un buen desayuno para hacer frente al día con energía y salud se lleva cada vez más en serio. Quizá por eso el número de recetas para preparar avena para el desayuno ha crecido exponencialmente.

Fácil de preparar, rica en nutrientes y baja en calorías, la avena ha dado el salto desde los champús y cremas hacia nuestra mesa rápidamente. Su versatilidad para preparar distintos desayunos combinado con su sabor y la lista de beneficios que aporta la convirtieron en un ingrediente difícil de evitar en las mañanas.

Descubre ahora cómo preparar avena para el desayuno y empieza tú también a disfrutar de sus propiedades.

Por qué comer avena

Por qué comer avena para el desayuno

La avena es un cereal rico en macronutrientes esenciales para el organismo como la proteína, fibra y antioxidantes. Además de su perfil nutricional, tiene también la ventaja de ser baja en calorías (aproximadamente 165 calorías por porción).

Por estas razones, se presenta como un ingrediente muy bueno para el mantenimiento del bienestar del organismo y debes añadirlo a tu plan alimenticio si buscas una alimentación sana y equilibrada.

Sus beneficios son variados, como el refuerzo del sistema inmunitario, el apoyo en el control de la diabetes tipo 2 y la prevención de enfermedades cardiovasculares, por ejemplo, pero es posible sacar aún más provecho de su nutrición si preparas la avena para el desayuno.

Por qué comer avena para el desayuno

Energía: Su perfil nutricional te garantizará un aumento de la energía perfecto para empezar el día. Además, este será un aumento gradual y duradero que se extenderá a lo largo de tu día y no será solamente un pico después que la consumas.

Tendrás así más fuerzas para enfrentar tus tareas con ánimo y agilidad.

Ayuda a bajar de peso: las 165 calorías por porción te podrán parecer mucho, pero en una perspectiva más amplia, comer avena para el desayuno te ayudará en tu ruta hacia el adelgazamiento.

Además de proveer más energía durante el día potenciando una mayor quema de calorías, la avena promueve aún la sensación de saciedad. La fibra te hará sentir satisfecha más rápidamente cuando la comes, por lo que no sentirás ganas de comer más que una porción. Por su turno, la proteína promueve la sensación de saciedad a lo largo del día, ayudando a controlar así las calorías que consumes.

Promueve la salud intestinal: igual que en la publicidad de una famosa marca de yogur con fibra, la avena ayuda a que tu intestino funcione como un reloj. Reduce así la sensación de incómodo e hinchazón al largo del día.

Cómo preparar avena para el desayuno

cómo preparar avena para el desayuno

Puedes preparar la avena para el desayuno de variadas formas. La forma más tradicional es preparando gachas de avena con leche o agua. A esta mezcla puedes añadir fruta fresca para agregar sabor y sobre todo más vitaminas, minerales y antioxidantes a tu desayuno.

La avena remojada se ha convertido también en un éxito más recientemente, ya que puedes preparar este desayuno en la noche anterior y consumirlo por la mañana caliente o frío. Su sabor es, además, más naturalmente dulce y rico ya que la avena tiene tiempo a absorber el sabor de la fruta y semillas que le agregas.

Si no te gusta el sabor o textura de la avena pero sigues queriendo disfrutar de sus beneficios, podrás hacerlo con un desayuno de granola o muesli. La avena es el ingrediente clave de estas dos mezclas de cereales, semillas y frutas, pero su sabor no es tan obvio.

Lee también: Desayunos sanos para adelgazar

Ejemplo de receta de avena para el desayuno

Avena remojada con arándanos

receta avena remojada con arándanos

Fuente: Fit Foodie Finds

Nº de porciones: 2

Información nutricional por porción: 315 calorías, 49g de carbohidratos, 16g de azúcar, 14g de proteína, 8g de grasa, 6g de fibra

Ingredientes:

  • 1 taza de copos de avena
  • ½ taza de arándanos
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 2 cucharadas de semillas de chía
  • 1 cucharada de miel
  • ½ taza de yogur griego
  • 1 cucharadita de cáscara de limón
  • 1 pizca de sal
  • ¾ taza de leche de almendras sin azúcar

Preparación:

En un bol grande, machaca los arándanos con un tenedor y a continuación agrega todos los ingredientes líquidos al puré. Mezcla todo muy bien hasta lograr una pasta cremosa.

Agrega los ingredientes secos al bol y vuelve a mezclar todo muy bien. Vierte la mezcla en un contenedor hermético (un tarro de cristal, por ejemplo) y déjalo en la nevera por dos horas o toda la noche.

Podrás comer tu avena remojada con arándanos fresquita o calentarla un poco en el microondas para un desayuno más acogedor en las frías mañanas.

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