Ataques de ansiedad: sintomas y qué hacer

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La mayoría de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, hemos pasado por un instante de miedo total y de extrema angustia. Y, si todos hemos experimentado, al menos una vez, esa sensación desagradable de ansiedad absoluta acompañada con molestias físicas y mentales, quizás podamos entender lo que son ataques de ansiedad o de pánico… Pero, ¿cómo reconocerlos?

Un ataque de ansiedad es una respuesta de pánico suprema, que va acompañada de la sensación de pérdida absoluta del control e incluso de la certeza de que se puede llegar a morir en ese mismo instante. Los ataques de ansiedad suelen aparecer de forma súbita y durar unos cinco o diez minutos. Por ello, este tipo de ataque es sencillo de identificar por parte de un psicólogo, pero nada fácil cuando se es quien lo padece.

Síntomas asociados a los ataques de ansiedad

Durante los ataques de ansiedad suelen presentarse varios síntomas físicos y mentales relacionados con el miedo:

Sensación de ahogo

La sensación de ahogo es, quizá, la más angustiante entre todos los síntomas, ya que el que la padece tiene la convicción de estar por morir, bien por el exceso de algo o por su falta absoluta.

Sensación de ahogo

Transpiración

En el instante del ataque el organismo se prepara para enfrentar el miedo o para la huida. Es por ello que libera el sudor necesario para enfriarse. Luego, esos niveles de sudoración disminuyen a la par de la ansiedad.

Palpitaciones

Al entrar en pánico, los niveles de adrenalina hacen que la sangre acelere el corazón. Por lo tanto, la taquicardia es uno de los síntomas más angustiantes ya que la persona que padece el ataque de pánico suele pensar que se trata de un infarto o un problema cardíaco.

Estremecimiento

Durante el tiempo que dura el ataque de pánico, la persona literalmente suele temblar de miedo, sin poder controlarlo, lo que aumenta los niveles de ansiedad en el cuerpo.

Sequedad en la boca

Como el organismo desvía los líquidos durante el ataque, suele evidenciarse una sequedad clara en la altura de los labios.

Aumento de la depresión

Un ataque de ansiedad es un dispositivo que dispara en alto otros trastornos mentales como por ejemplo, la depresión. Estos desequilibrios psicológicos hacen que el que los padece llegue a pensar, incluso, en la idea del suicidio.

Distorsión de los sentidos

La forzada liberación de adrenalina provoca muchísimos cambios físicos en el ansioso. Por ejemplo, durante el ataque, el organismo prepara los ojos para alertar cualquier movimiento, dilatando las pupilas para que entre más luz. También la audición se ve modificada, ya que hasta el menor de los ruidos resulta perturbador.

 Agorafobia

Esta es la respuesta más natural a los ataques de ansiedad. Si nos sentimos amenazados buscamos la forma de ir a un lugar más seguro, pero si nos sabemos o creemos perdidos la angustia se torna insufrible y la sola idea de pasar por esto nos ataca.

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Causas asociadas a los ataques de ansiedad

Sucede cuando una situación concreta es incómoda y amenazante hasta desencadenar en un ataque supremo de ansiedad. Pero todo se reduce a lo inconsciente, digamos que hay “algo” que nos alerta que tal situación no la podríamos controlar y eso, justo eso, hace que se desate en nosotros una serie de atentados físicos y psicológicos que terminan por generar la ansiedad.

La clave de estos ataques radica en los tipos de pensamientos que se dan dentro del individuo y que provocan la angustia final. Este tipo de pensamientos suelen ser desordenados y fatalistas.

Qué hacer ante un ataque de ansiedad

Para superar un ataque de ansiedad existen diversos medicamentos y distintas terapias, pero para que no dependas exclusivamente de soluciones pos-ataques, te daremos algunos consejos de qué hacer al momento de enfrentarlo:

  • No huir de la situación o lugar
  • Enfrenta el miedo
  • Esfuérzate por controlar tu respiración, tus sentidos.
  • No te dejes rodear ni socorrer por muchas personas
  • Piensa en algo positivo
  • Convéncete de tu poder
  • Ten voluntad

Tratamiento para los ataques de ansiedad

Los fármacos son el tratamiento más común para disminuir los ataques de ansiedad, en especial aquellos que se dan de manera generalizada. Los más recetados son los ansiolíticos, sin embargo, ha de ser tu médico personal quien te indique si es necesario en tu caso o si bastaría con la ayuda de las psicoterapias.

Las terapias son las armas más eficientes a la hora de enfrentar la ansiedad, y esto se debe a que si la persona está consciente del problema que padece, se le hace mucho más sencillo enfrentarlo. Con la ayuda de profesionales, podría ir superando cada uno de los miedos que posea e ir dejando atrás, de manera definitiva, los ataques de los cuales resulta víctima, olvidando todo aquello que te causa angustia.

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