Arrugas: qué son, causas y cómo tratarlas

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Las arrugas son el tormento de muchas mujeres. Estos pliegues marcan el paso del tiempo y las expresiones de una vida, aportando un aire cansado y mayor al rostro. Por mucho que se poetice sobre estos surcos argumentando que son el manuscrito de nuestra historia, la verdad es que preferiríamos cambiarlos por una apariencia más joven y bella.

Descubre un poco más sobre estas marcas y las razones de su aparecimiento aunque te apliques cremas hidratantes, para que puedas hacerles frente de una manera más eficaz.

Qué son las arrugas

La dermis de la piel está formada por varios componentes, entre ellos la elastina, que le provee elasticidad; colágeno, que le aporta firmeza y glicosaminoglucuronanos, cuya función es mantenerla hidratada. Cuando somos jóvenes, la piel es naturalmente abundante en estos componentes, razón por la cual tiene una apariencia suave, firme y un tono uniforme.

Qué son las arrugas

Sin embargo, a partir de los 20 años más o menos, el cuerpo reduce su producción y el colágeno disminuye aproximadamente 1% a cada año. El resultado es una piel más débil, fina y menos elástica, que tiene progresivamente más dificultad en regresar a su estado original hasta que se forman arrugas.

Su aparecimiento es inevitable con la edad, pero algunos factores externos pueden provocar su aparecimiento precoz así como su grado de profundidad.

Tipos de arrugas

Las arrugas pueden ser clasificadas esencialmente en dos tipos: las dinámicas y las estáticas.

Arrugas dinámicas

Son provocadas, como el nombre indica, por el dinamismo del rostro. Estas se forman por los constantes movimientos y expresiones del rostro. También conocidas como líneas de expresión, suelen aparecer en el entrecejo, como patas de gallo o alrededor de la boca, por ejemplo.

Arrugas estáticas

Estas son provocadas por la progresiva pérdida de firmeza de la piel aliada al poder de la gravedad. A medida que la piel se suelta, estos surcos aparecen naturalmente, marcando el rostro y cuerpo permanentemente. Los pliegues en el cuello, escote y nasogenianos son ejemplos de este tipo de arrugas.

Las arrugas estáticas pueden contener subdivisiones, como las causadas por factores como la exposición solar u otros factores externos. Sin embargo, todas entran en esta categoría ya que, aunque su origen pueda cambiar, el aparecimiento de estos surcos es siempre el resultado de la pérdida de firmeza de la piel.

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Causas de las arrugas

Las arrugas son causadas esencialmente por la pérdida de elasticidad e hidratación de la piel, algo que no podemos evitar con el paso de los años. Sin embargo, muchos factores contribuyen para su aparecimiento precoz y para su profundidad.

Exposición a rayos ultravioleta: ya sea por exposición solar o por los solarios, los rayos UV son una de las principales causas de las arrugas precoces en la piel. Estos rayos rompen el colágeno y la elastina, debilitando la piel y reduciendo su flexibilidad, disminuyendo su capacidad de volver a su estado inicial y aumentando la probabilidad tanto de arrugas estáticas como dinámicas.

Polución y tabaco: el contacto directo con humos y elementos nocivos en el aire reduce la hidratación de la piel, debilitándola y aumentando la probabilidad de surcos. En el caso del tabaco, también se añade el movimiento constante de fruncir el entrecejo, ojos y labios cuando fumas que puede causar arrugas dinámicas.

Dormir poco: cuando estás cansada y no has dormido las horas suficientes el cuerpo aumenta excesivamente la producción de cortisol, una hormona que rompe las células de la piel, debilitándola.

Cómo tratar las arrugas

Cómo tratar las arrugas

La prevención es el mejor tratamiento. Además de beber mucha agua para mantener el cuerpo hidratado y tener una alimentación sana que te ofrezca los nutrientes necesarios para el bienestar de la piel, debes abstenerte de fumar y de exponerte bajo rayos ultravioleta sin protección. En este último caso es imperativo el uso diario y constante de protector solar, bien como de sombreros y gafas de sol que reduzcan la necesidad de fruncir el rostro por la luz.

Las cremas antiarrugas pueden también ser una gran ayuda ya que promueven la producción de colágeno y elastina por la piel, contrabalanceando la pérdida natural de estos con la edad.

En el caso de que las arrugas ya estén hincadas, no queda otro tratamiento sino uno dermatológico:

Inyecciones de ácido hialurónico: este ácido es uno de los componentes principales de las cremas antiedad pero su eficacia es mayor cuando se inyecta directamente en los surcos. Además de rellenarlos, promueve la producción de colágeno en los tejidos conectivos, aumentando la flexibilidad de la piel. Sus resultados son visibles hasta 6 meses después del tratamiento.

Láser de dióxido de carbono: este láser crea una especie de herida en la piel, removiendo las capas superiores de esta sin afectar el tejido conectivo. El cuerpo reacciona ante esta lesión aumentando naturalmente la producción de colágeno para promover su regeneración, suavizando y reduciendo las arrugas en el proceso.

Botox: al contrario de los tratamientos anteriores, el Botox actúa sobretodo a nivel muscular. Además de rellenar los surcos, relaja los músculos reduciendo la apariencia fruncida del rostro. Su efecto puede durar entre 3 a 4 meses.

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Sobre el autor

Ávida consumidora de cotilleos de celebridades y tendencias de la moda. Me encanta viajar y aprender, estar en forma y apreciar la buena comida... o, vamos, la comida en general.

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