Ansiedad: qué es, causas y tipos

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La vida está llena de situaciones atemorizantes que amenazan nuestra supervivencia física. El miedo ante esta situación despierta una respuesta de ansiedad, que no es más que un mecanismo adaptativo que tiene como función preservar la vida. Ante el estímulo peligroso el cuerpo emite una respuesta biológica, con la segregación de adrenalina que prepara al cuerpo para la lucha o la huida, todo con una función adaptativa.

No obstante, cuando esta respuesta es desproporcionada respecto al estímulo y no existe un peligro real, la respuesta deja de ser adaptativa y puede convertirse en un trastorno, si la frecuencia y duración de la ansiedad es tan intensa y prolongada que afecta la vida de la persona. En esta situación, el individuo se encuentra en un estado de indefensión elevado ocasionando un deterioro y un malestar clínicamente significativo que afecta las distintas esferas de su vida, a nivel psicológico, emocional y social.

Síntomas de la ansiedad

Ante el estímulo amenazante se generan en el cuerpo una serie de síntomas de alarma que son los que ayudan a preparar el cuerpo para la respuesta de lucha o huida.

La ansiedad se caracteriza por la presencia de varios de los siguientes síntomas fisiológicos y psicológicos:

  • sudoración en las manos
  • taquicardia
  • sensación de ahogo o desasosiego
  • náuseas
  • sudoración excesiva en el resto del cuerpo
  • tartamudeo
  • tics
  • sensación de muerte inminente
  • temblores
  • tensión muscular
  • preocupación excesiva
  • rumiación del pensamiento
  • dificultad para concentrarse
  • disminución o aumento del apetito
  • problemas de sueño
  • fatiga
  • irritabilidad
  • mareos.

5 causas de la ansiedad

Genéticas

Hijos de padres con patrones de personalidad ansiosos o trastornos de ansiedad tienen mayores probabilidades de desarrollar ansiedad.

Circunstanciales

Una situación o evento traumático puede ocasionar el desarrollo de ansiedad. Ser parte de un accidente automovilístico, un incendio, ser víctima de un asalto o presenciar un robo pueden conllevar a una crisis de angustia.

Drogas

El consumo de drogas que generan un estado de activación elevado como la cocaína y el LSD pueden ocasionar ansiedad.

Experiencias significativas

Cambios drásticos en la vida de una persona como un divorcio, pérdida de un ser querido, cambio de escuela o de ciudad son situaciones atemorizantes que de acuerdo a los recursos adaptativos y a su patrón de respuesta pueden desembocar en una crisis de angustia.

Tratamientos 

Los tratamiento más efectivos para la ansiedad involucran un trabajo multidisciplinario. Por un lado, un tratamiento farmacológico, donde el médico psiquiatra suele recetar el consumo de fármacos como benzodiacepinas o bispirona para disminuir los síntomas fisiológicos.

Por otro lado, a través de terapia psicológica se busca desmontar las creencias erróneas y patrones de pensamiento que están relacionados con la respuesta de ansiedad. Acompañado generalmente con técnicas de relajación y meditación que le permitan a la persona recuperar el control de su mente y de su cuerpo. 

Tipos de ansiedad

Lo primero que debemos diferenciar es entre la ansiedad adaptativa y la desadaptativa. En la primera, los episodios son de corta duración y generan un beneficio para el organismo; en la segunda, la ansiedad inmoviliza al individuo y la respuesta es desproporcionada, por lo que afecta todas las esferas en las que la persona se desenvuelve.

La aparición frecuente de las crisis de angustia determina la presencia de un trastorno de ansiedad. Existen distintos tipos:

  • Trastorno fóbico: se desarrolla en función a un objeto, animal o situación específica.
  • Fobia social: está relacionada con el temor a ser juzgado por otros.
  • Ansiedad generalizada: no hay un objeto o situación específica al cual esté ligada, sino que esta se generaliza a todo el entorno. Debido a la frecuencia y duración de la misma su estado es crónico.
  • Trastorno de pánico: caracterizado por la presencia de crisis de angustia en distintas situaciones, pero por no ser tan frecuente y durar pocos minutos. Su estado se considera agudo.
  • Agorafobia: está relacionada con el hecho de estar en espacios abiertos o donde escapar pueda resultar difícil o embarazoso.
  • Trastorno por estrés postraumático: desarrollado después de un evento traumático y de duración prolongada.
  • Trastorno por estrés agudo: ocurre después de un evento traumático o experiencia significativa, pero su duración no supera los seis meses.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo: se desarrollan obsesiones y compulsiones para calmar la sensación de ansiedad.
  • Ansiedad por separación: la crisis de angustia aparece al separarse de la principal figura de apego.

Ansiedad vs. Estrés

El estrés surge como un estado de tensión que se origina como respuesta para atender las demandas del ambiente. Cuando las exigencias son muy altas se ponen en marcha todas las estrategias de afrontamiento con las que se cuentan. Ante la necesidad y urgencia de suplir esta necesidad el cuerpo se mantiene en tensión y alerta. Sin embargo, cuando la demanda se cumple, todos los síntomas de activación fisiológica desaparecen.

La ansiedad surge como respuesta adaptativa ante una situación que resulta atemorizante o atenta contra la vida. Ante este estímulo el estado de activación en el organismo suele ser mayor al del estrés. Cuando el temor se vuelve insostenible, la respuesta se vuelve desproporcionada y el cuerpo ante un estado continuo aumenta su activación fisiológica. No obstante, el estrés crónico puede con el tiempo convertirse en un trastorno de ansiedad y si no se resuelve, puede desarrollar a su vez un trastorno depresivo mixto.

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Sobre el autor

Lectora apasionada y curiosa por descubrir nuevas maneras de cultivar nuestro bienestar, creo firmemente que debemos cuidar de nuestra mente de la misma forma que cuidamos de nuestro cuerpo.