Diferencias entre ansiedad y estrés

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Es habitual que los conceptos de ansiedad y estrés suelan confundirse y entenderse como sinónimos. Esto no es de extrañar puesto que ambos están en la posibilidad de adaptarse y hasta aparecer juntos. Sin embargo, se trata de dos procesos distintos.

Entonces ¿por qué son tan diferentes? Porque aunque ambos compartan algunos síntomas, se distinguen gracias a la frecuencia, intensidad y la duración de esos mismos síntomas. Además, al hablar sobre estrés se puede estar refiriendo al estrés laboral, crónico, agudo, etc. Mientras que al hablar de la ansiedad nos podemos referir a la respuesta razonable o a distintas clases de trastorno de ansiedad.

¿Qué es la ansiedad?

Antes de conocer en qué se diferencian ansiedad y estrés específicamente, hay que definir ambos de manera individual. La ansiedad en sí es una respuesta fisiológica de alarma que nos prepara para enfrentarnos a una amenaza o peligro.

La ansiedad mantiene una relación estrecha con el instinto de supervivencia tal cual lo hacen sentimientos como la ira o el miedo. Su función es la de advertir acerca de un peligro y activar el cuerpo para su huida.

De igual manera, existe la ansiedad razonable, que es la más común. Todos sentimos ansiedad en algún momento de nuestras vidas puesto que es algo normal y corriente. Por otro lado, la ansiedad no razonable o patológica son los trastornos de ansiedad como el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo o el trastorno de pánico.

Algunos de sus síntomas son por ejemplo: sensación de ahogo, taquicardia, nauseas, temblores en las extremidades, sudor excesivo o pensamientos negativos.

Relacionado: Los 18 síntomas de la ansiedad más comunes

sintomas de ansiedad y estrés

¿Qué es el estrés?

Por su parte, el estrés es un proceso de activación fisiológica que se presenta cuando existe lo que se considera como una demanda externa y la valorización de nuestros recursos para afrontarla. Si esa valoración es negativa y se cree que no se es capaz de enfrentarla, el estrés aparecerá.

El estrés puede surgir a partir de cualquier situación o pensamiento que te haga sentir furioso o frustrado, pero esto es completamente subjetivo ya que lo que para ti es causa de sentirte estresado para otra persona no lo es. Hay personas que sienten estrés por entregar un trabajo en la fecha límite o quienes lo hacen por una mudanza.

Tal como la ansiedad, mientras no sea crónico, el estrés es una parte normal de la vida siempre y cuando se presente en niveles bajos porque motiva a ser más productivo.

Algo curioso del estrés es que podemos estar estresados y ser incapaces de reconocerlo porque sus síntomas varían en cada persona. Algunos de los más comunes son por ejemplo: falta de apetito, cansancio, falta de concentración, trastornos del sueño, mareos, dolor de cabeza y abdominal o problemas sexuales.

Lee también: ¿Qué hacer cuando estás estresada?

Las diferencias entre ansiedad y estrés

Estas son algunas de las diferencias más destacables entre ansiedad y estrés:

Sus orígenes son diferentes

La mayor diferencia entre estos dos está en el origen que tienen o de dónde surgen. La ansiedad se produce como una reacción de alerta que estará siempre asociada con la preocupación y el miedo, como cuando se está frente a un animal al que se teme o se cree que ese evento tan importante saldrá mal.

En cambio, el estrés parte de que la persona piensa que no posee las capacidades o el tiempo suficiente para enfrentarse a una situación, como cuando no se es capaz de encontrar un empleo después de meses de estar sin uno.

Momentos presentes y momentos temporales

Otra diferencia fundamental entre ansiedad y estrés se encuentra en el tiempo en el cual se manifiestan. Con el estrés, automáticamente tras recibir el estímulo desencadenante este se comenzará a manifestar en el momento presente. También el estrés puede ser prolongado tanto como la situación que lo esté provocando. Si estás estresada porque tienes una deuda, el estrés desaparecerá cuando reúnas el dinero suficiente para pagarla.

Cuando se trata de la ansiedad, esta aparecerá continuamente por preocupaciones de momentos temporales, momentos que ya pasaron y que no pertenecen al presente. Si se cometió un error, por más insignificante que sea, y si este no ha producido consecuencias después de una semana, puede que la persona todavía siga esperándolas un mes después.

El estímulo del estrés puede ser eliminado

Podemos reducir nuestros niveles de estrés siempre y cuando se elimine el estímulo que lo está provocando. Si se está estresado por un examen importante, una vez se ha presentado el examen, el estrés se irá.

Pero si hablamos de la ansiedad, aunque el estímulo desaparezca es probable que se siga sufriendo de esta porque se recordará constantemente ese estimulo. Asimismo, esto es posible porque la ansiedad no corresponde a sentimientos objetivos, sino a valorizaciones personales.

Los factores externos de la ansiedad

Lo que provoca a la ansiedad son situaciones producidas por factores externos. Es decir, la ansiedad se origina gracias a las emociones y los factores psicológicos. En pocas palabras, si estás ansiosa existe una gran probabilidad de que su origen se encuentre en interpretaciones certeras o distorsionadas.

No es lo mismo enfrentarse a una situación frente a la que se “cree” no estar preparado, a una en la cual se “crea” poseer los recursos necesarios para afrontarla. Todo está en el “creer” del individuo.

Si participaste en un concurso de música del cual no se sabrán los resultados hasta dentro de una semana, no importa que tan bien te haya ido o lo mucho que te hayan felicitado, si crees que tu desempeño fue malo o mediocre, la ansiedad estará a tu lado durante todo ese tiempo y hasta más.

Las diferentes clases de estresores

A diferencia de la ansiedad, el estrés se caracteriza por desatarse tras la presencia de los factores estresores. Estos pueden ser personales, como las creencias sobre tus capacidades académicas o laborales; organizacionales, como los estilos de liderazgo; o incluso sociales, como el modo de actuar frente a una crisis económica.

Todas estas situaciones están en la capacidad de desatar el estrés en los individuos, ya que este está ligado con las demandas del medio y, mientras más expectativas existan sobre sí mismo o los demás coloquen en ti, mayor será el nivel de estrés.

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Sobre el autor

Lectora apasionada y curiosa por descubrir nuevas maneras de cultivar nuestro bienestar, creo firmemente que debemos cuidar de nuestra mente de la misma forma que cuidamos de nuestro cuerpo.