Agorafobia: qué es y síntomas

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Si te has encontrado ante situaciones o lugares en los cuales la fuga te resulta algo embarazosa o una cuestión de enorme dificultad, y ya el sólo hecho de recordarlas o pensar en volver a enfrentarlas te causa una condición semejante al pánico, puede que padezcas de agorafobia.

La agorafobia se define como un miedo mórbido de carácter obsesivo que se llega a sentir por aquellas situaciones o aquellos lugares que nos ocasionan un gran pánico, vergüenza o una paralizante impotencia.

Síntomas de la agorafobia

Los síntomas, en general, son bastante evidentes y pueden detectarse al realizarse un autodiagnóstico. Comprenden el miedo y la necesidad imperial de eludir aquellas situaciones y aquellos lugares que nos puedan afectar emocional y psicológicamente y que nos causan esa sensación de pánico, vergüenza e impotencia total.

Algunos de los indicios más frecuentes en las personas se dan en torno al miedo y a esa sensación de saberse atrapado, produciendo en ellas taquicardia, sensaciones de ahogo y asfixia, mareos excesivos, sudoraciones y alteraciones de todo tipo perceptivo.

Síntomas de la agorafobia

Hay que resaltar que la mayoría de estas sensaciones inquietantes van aunadas a un estrés constante y a una alta ansiedad ocasionada en la persona por el temor obsesivo que tiene a que se repitan, llegando incluso a vincularlas con contextos y espacios determinados.

Todos estos temores y sensaciones negativas hacen que la persona que descubre la agorafobia dentro de sí se asuste de gran manera y empiece a padecer de ataques de pánico con la sola idea de verse atrapado nuevamente en esas situaciones. Esto también produce una sensación de irrealidad que se irá haciendo cada vez más permanente y que la persona irá asociando con una probable locura.

Esto haría, a quienes lo padecen, caer en una especie de círculo inevitable de temor e impotencia.

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Causas de la agorafobia

Existen muchas teorías alrededor de la agorafobia. Una de las hipótesis que desarrolla más ideas sobre los agentes causantes de la agorafobia señala que es una respuesta a la exposición repetida en eventos o situaciones que generan ansiedad en el individuo. Aún cuando la agorafobia, al igual que otros trastornos mentales, se desarrolla a raíz de un conjunto de experiencias particulares e individuales, también puede existir un factor genético clave que ayude a su causa y origen.

En sí, la causa principal del desarrollo y despliegue de la agorafobia se debe a una reacción de los conflictos emocionales al encontrarse expuestos ante una situación incómoda y de apariencia irresoluble.

La agorafobia, por general, se desarrolla a partir de la adolescencia y en la adultez. El llevar una vida acelerada y propensa al estrés constante es vulnerable ante trastornos de características mentales como los ataques de pánico y la misma agorafobia.

Por todo esto, es difícil encontrar un individuo que padezca de agorafobia sin haber padecido de otros trastornos mentales relacionados al pánico y a la ansiedad.

Tengamos en cuenta, entonces, algunos factores de riesgo que pueden contribuir al desarrollo de la agorafobia:

  • Haber experimentado algún trastorno de ansiedad o de pánico.
  • Tener, como característica principal, tendencia al nerviosismo.
  • Ser ansioso.
  • Poseer alguna adicción al tabaco o al alcohol.
  • Traumas infantiles.
  • Abusos verbales o físicos.

Tratamiento de la agorafobia

El tratamiento para un trastorno mental como la agorafobia, generalmente, incluye medicación y mucha psicoterapia. Lleva mucho tiempo y en la mayoría de los casos nunca desaparece, pero el cumplimiento del tratamiento ayudará a sentirse, de manera significativa, mejor a la persona afectada.

Medicamentos

Entre los medicamentos se cuenta con fármacos que hagan frente a la ansiedad y con antidepresivos.

Estos medicamentos han de ser recetados directa y proporcionalmente por un médico personal, ya que el inicio o la misma finalización del consumo de ansiolíticos y de antidepresivos pueden causar efectos secundarios parecidos, incluso, a los ataques de pánico.

Psicoterapia

Fundamental para contrarrestar este tipo de trastorno mental son las sesiones de la psicoterapia. La terapia más común en estos casos es la terapia cognitiva-conductual.

La terapia cognitiva-conductual está compuesta en dos partes:

La primera, cognitiva, va sobre aprender todo acerca del trastorno que se padece. Consiste en reunir suficiente información sobre los ataques de pánicos y su forma de control, conocimiento sobre técnicas de relajación y de respiración.

La segunda parte, la conductual, implica el cambio de los comportamientos no deseados a través de la desensibilización. Esto quiere decir que el paciente se va a encontrar expuesto a esas situaciones o lugares que le generan tanta ansiedad y temor mayor, pero ya con la ayuda de un profesional. El terapeuta buscará la forma de hacerle sentir mucho más cómodo y seguro ante toda situación.

Tanto la psicoterapia como los medicamentos ayudarán a que el individuo pierda, progresivamente, el miedo a ciertos espacios y situaciones.

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Sobre el autor

Lectora apasionada y curiosa por descubrir nuevas maneras de cultivar nuestro bienestar, creo firmemente que debemos cuidar de nuestra mente de la misma forma que cuidamos de nuestro cuerpo.